¿La vida color de rosa?
El cricket.
Esperemos que por muchos años esta rivalidad no salga del terreno deportivo.
Kerala comunista.
Parece que al menos, existe un lugar en el mundo donde el sistema comunista funciona.
Soltando lastre.
Allá por el mes de abril, en nuestras primeras pedaladas del viaje, nos las veíamos y nos las deseábamos para remontar cada una de las cuestas que se nos ponían delante. Nos consolábamos pensando que al llegar a Estambul, nos desharíamos de algunas cosas que aliviarían nuestra carga. Pero esto no fue así y a parte de libros de lectura, guías de viaje y alguna crema, acarreábamos el mismo equipaje con el que habíamos partido.
En India, comprobamos que algunas cosas no van a ser necesarias en los siguientes meses. Así, nos deshacemos de la tienda de campaña, cocina, esterilla autohinchable e incluso de las viejas "zapatillas automáticas" que tantos kilómetros nos han acompañado y que en cada uno de los anteriores viajes jurábamos que no regresarían.
Ligeros como el viento, rumbo a Nepal.
Las montañas del interior.
En Munnar, alquilamos una moto y recorremos los caminos que rodean la población. Las plantaciones de té cubren por completo las redondeadas colinas, creando así un enorme tapiz monocromático.
Kathakali.
Las redes chinas.
Como su nombre indica, este sistema no es propio de la región y proviene del Este de Asia. Pero se ha afincado de tal manera, que vemos numerosas redes chinas a orillas de bahías y canales.
En Kochi, estos artilugios basculantes toman su máxima expresión y es necesaria la ayuda de varios hombres y grandes piedras haciendo de contrapeso para levantarlas.
Semejante esfuerzo tiene poca recompensa, pues en cada izada se recoge tan sólo algún despistado pececillo.
La fibra del coco.
Una de las actividades que más nos llama la atención, es la elaboración de tejidos a partir de la fibra del coco. Aparcamos las bicicletas y durante un rato observamos todo el proceso: hilar, trenzar y tejer en rudimentarios telares.
El agua, un bien muy preciado.
De vez en cuando, observamos cómo los pueblos son abastecidos mediante camiones cisternas y en cuanto se abre el grifo, se arma la de San Quintín. En India, las filas o turnos no existen y las mujeres pierden la compostura, cuando no los nervios, con tal de aferrarse a la boca de la manguera. Resultado: más litros desparramados por el suelo que en el interior de las vasijas.
Los backwaters.
En Kollan tomamos un barco hasta Alleppey.
De pesca.
Minivacaciones de invierno.
Después de más de ocho meses de viaje, por fin aterrizamos en India. El avión, no era ni mucho menos el medio deseado, pero después de los acontecimientos de Pakistán, quizá haya sido un acierto.
Desde Trivandrum, al Sur de la provincia de Kerala, pedaleamos una corta jornada hasta Varkala, donde nos disponemos a despedir el año. Estamos cansados de bicicleta, de hacer y deshacer diáriamente las alforjas, de buscar un internet dónde currarnos el blog... por lo que un par de días, acaban convirtiéndose en una semanita.
El lugar ofrece ciertos placeres que teníamos olvidados: lassis, pescaditos, jugos naturales... pero también bonitas calas y playas donde vaguear.
Varkala congrega a numerosos turistas de todo el mundo y entre ellos, encontramos numerosos hispanohablantes con los que disfrutar de agradables sobremesas. Jordi, Yes y Rosario darán el relevo a Susana, David, Carmen y Andoni con los que damos la bienvenida al 2.008.
- ¿Así cómo diablos vamos a poder aprender inglés?-
Una semanita en este maravilloso paraje nos servirá para cargar pilas y así poder continuar.
Varkala congrega a numerosos turistas de todo el mundo y entre ellos, encontramos numerosos hispanohablantes con los que disfrutar de agradables sobremesas. Jordi, Yes y Rosario darán el relevo a Susana, David, Carmen y Andoni con los que damos la bienvenida al 2.008.
- ¿Así cómo diablos vamos a poder aprender inglés?-
Una semanita en este maravilloso paraje nos servirá para cargar pilas y así poder continuar.
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