Sacando la espina clavada.
En esta ocasión, hemos encontrado una India, la del Sur, mucho más agradable y simpática. Pero no es todo tan bello como lo mostramos en las fotografías. Existe también, la otra cara de la moneda: calor, ruido, suciedad... difícil de plasmar a través del objetivo. No obstante, son todas estas cosas, las grandezas y miserias, las que convierten a la India en un lugar diferente, único.
Saludando a los Himalayas.
Mucha India, poca bici.
Apenas mil kilómetros en más de dos meses, pero con la sensación de haber saboreado cada pedalada.
Poca bici, mucha playa y las pilas a rebosar, que a buen seguro nos harán falta en la recta final del viaje por Nepal.
Saris al viento.
Goa.
Esto reúne a una "fauna" de lo más variopinta.
Pasado portugués.
El mundo sobre cuatro ruedas.
Hasta conocer a Silvia y Rafa (aunmaslejos), nunca nos habíamos planteado el traspasar las fronteras de Europa con vehículo propio.
La tranquila playa de Agonda (Goa) es un lugar de encuentro de overlanders, un alto en el camino en sus rutas a través de Asia o del mundo.
Algunos de estos vehículos son verdaderos monstruos de cuatro ruedas, o más.
One photo??
- One photo??-
- Yes, of course!!-
Estallido de color.
El Kingfisher.
En India, parecería lógico encontrar cerveza Taj Mahal, Himalaya... y quizá existan, pero de momento por las tierras del Sur, tan sólo hemos encontrado Kingfisher. Y no es de extrañar, pues este pájaro podría ser el símbolo nacional, dado la cantidad de ocasiones que podemos observar a estos hábiles pescadores.
Un crucero de placer.
Hampi.
Sin dormir 10 minutos seguidos, llegamos a nuestro destino a bordo de un "sleeper bus". El cuerpo gaupasero y molido por los botes, no nos impide flipar con el paisaje que nos rodea.
Decenas de templos destacan sobre un terreno dominado por enormes bloques de granito. Esto convierte el lugar en el paraíso para los más variopintos peregrinos y también para los amantes del boulder. Unos motivados por la fe y otros por el desafió a la ley de la gravedad.
El elefante sagrado de Hampi.
Tras descender hábilmente la veintena de escalones que conducen al río, ésta se sumerge en el agua y deja que sean sus cuidadores, los que se encarguen de frotarle su áspero y enorme cuerpo.
Gokarna y sus playas.
Imagenes de India.
La vida, ¿color de rosa?
El cricket.
Esperemos que por muchos años esta rivalidad no salga del terreno deportivo.
Kerala comunista.
Parece que al menos, existe un lugar en el mundo donde el sistema comunista funciona.
Soltando lastre.
Allá por el mes de abril, en nuestras primeras pedaladas del viaje, nos las veíamos y nos las deseábamos para remontar cada una de las cuestas que se nos ponían delante. Nos consolábamos pensando que al llegar a Estambul, nos desharíamos de algunas cosas que aliviarían nuestra carga. Pero esto no fue así y a parte de libros de lectura, guías de viaje y alguna crema, acarreábamos el mismo equipaje con el que habíamos partido.
En India, comprobamos que algunas cosas no van a ser necesarias en los siguientes meses. Así, nos deshacemos de la tienda de campaña, cocina, esterilla autohinchable e incluso de las viejas "zapatillas automáticas" que tantos kilómetros nos han acompañado y que en cada uno de los anteriores viajes jurábamos que no regresarían.
Ligeros como el viento, rumbo a Nepal.
Las montañas del interior.
Cada destino turístico deja un sabor de boca diferente a cada persona que lo visita. La región de Munnar sorprende a unos y deja indiferentes a otros.
Con intención de juzgar por nosotros mismos, dejamos las bicicletas en Kochi y un destartalado autobús nos conduce hasta Munnar. Arrozales y palmerales dan paso a una densa vegetación donde asoman plantaciones de café y látex. Pero es a partir de los 1000 metros de altitud, donde la planta del té es la reina del lugar.
En Munnar, alquilamos una moto y recorremos los caminos que rodean la población. Las plantaciones de té cubren por completo las redondeadas colinas, creando así un enorme tapiz monocromático.
Kathakali.

Aprovechamos nuestra estancia en Kochi para asistir a un espectáculo de Kathakali. Se trata de una representación artística en la que se mezcla teatro, danza y música y que tiene sus raíces en la Mitología Hindú. Los papeles femeninos son interpretados por hombres y al no haber diálogo en la obra, es de gran importancia la gesticulación de cara y de manos.
Las montañas del interior.
En Munnar, alquilamos una moto y recorremos los caminos que rodean la población. Las plantaciones de té cubren por completo las redondeadas colinas, creando así un enorme tapiz monocromático.
Kathakali.
Las redes chinas.
Como su nombre indica, este sistema no es propio de la región y proviene del Este de Asia. Pero se ha afincado de tal manera, que vemos numerosas redes chinas a orillas de bahías y canales.
En Kochi, estos artilugios basculantes toman su máxima expresión y es necesaria la ayuda de varios hombres y grandes piedras haciendo de contrapeso para levantarlas.
Semejante esfuerzo tiene poca recompensa, pues en cada izada se recoge tan sólo algún despistado pececillo.
La fibra del coco.
Una de las actividades que más nos llama la atención, es la elaboración de tejidos a partir de la fibra del coco. Aparcamos las bicicletas y durante un rato observamos todo el proceso: hilar, trenzar y tejer en rudimentarios telares.
El agua, un bien muy preciado.
De vez en cuando, observamos cómo los pueblos son abastecidos mediante camiones cisternas y en cuanto se abre el grifo, se arma la de San Quintín. En India, las filas o turnos no existen y las mujeres pierden la compostura, cuando no los nervios, con tal de aferrarse a la boca de la manguera.
Resultado: más litros desparramados por el suelo que en el interior de las vasijas.
Imágenes de India.
En Kollan tomamos un barco hasta Alleppey.
De pesca.
Minivacaciones de invierno.
Después de más de ocho meses de viaje, por fin aterrizamos en India. El avión, no era ni mucho menos el medio deseado, pero después de los acontecimientos de Pakistán, quizá haya sido un acierto.
Varkala congrega a numerosos turistas de todo el mundo y entre ellos, encontramos numerosos hispanohablantes con los que disfrutar de agradables sobremesas. Jordi, Yes y Rosario darán el relevo a Susana, David, Carmen y Andoni con los que damos la bienvenida al 2.008.
- ¿Así cómo diablos vamos a poder aprender inglés?-
Una semanita en este maravilloso paraje nos servirá para cargar pilas y así poder continuar.
¡Por fin India!
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